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Historias extraordinarias 1

Nos dicen inadaptados, otros buscadores, rebeldes o raros.


Más bien yo diría que nuestra alma reconoce o recuerda algunas cosas y es por ello por lo que no entramos en la caja de lo que para el resto de la gente es.


Las vivencias me llevaron a buscar respuestas o diría a recordar esas respuestas y ahí encontré la paz.





Sentada en mi cama un poco desorientada al escuchar el teléfono, de esas veces que no sabes si es de día y está anocheciendo, o es de noche y está amaneciendo, corrí a contestar.


Era mi madre, con voz alterada y un tanto preocupada, me dijo,_ ¿Estás bien?


Tratando de entender su pregunta y en tono de incógnita respondí, sí.


Pareciera que tuviera cámaras en toda mi casa y en especial algún reflector apuntándome. Continuó hablando de filo sorprendida…¿Soñé con Mariana y ella estaba alterada y muy asustada, me despertó y me dijo que piensas en el suicidio, ¿Es verdad?


Sin permitir respuesta, continuó diciendo con mucha seguridad… dice que, si lo haces, no la vas a volver a ver. En un profundo silencio e intentando calmar a mi madre, respondí. ¡No mamá, todo está bien¡, colgué y me quedé sin aliento.


Minutos u horas antes planeaba como quitarme la vida, el dolor que mi ser sentía era atroz y creía que no podría quedarme en la vida sin ella.


La había perdido un par de meses antes en un fatal accidente. Era una hermosa niña de 15 años, su vida apenas comenzaba y todo fue tan súbitamente rápido…


¿Entonces sí la voy a volver a ver? Sonreí con una esperanza llena de luz. Significa que, si me quedo, la veré. Si me quito la vida no. Mi mente se fue al espacio religioso, en donde escuché un sin fin de veces que en la resurrección de los muertos en el día final…


Y aun así ese momento fue el parteaguas para elegir quedarme en la vida y resignificar todo el dolor que me destruía. Si era la manera de volverla a ver, bien valía la pena dar un giro a mi existencia.


Pero ¿Cómo le haría para lograrlo? Claro si tenía claro que a través de mí, mi hija sería viva al ser recordada y si le daba un sentido a mi vida en su nombre sería lo mejor para todos, para mi otra hija viva que sobrevivió del accidente y para mí. En ese momento me encontraba sola, cuatro años antes me había divorciado y éramos las tres para todo, me afanaba en decir que éramos las tres mosqueteras.





Un veinticinco de diciembre se desbarrancaron en un cuatrimoto en una de las carreteras de Tapalpa Jalisco. Iban juntas mis hijas y yo en otra cuatrimoto, vi como salieron de la carretera y pude asistirlas en el momento del accidente, me aferre tanto en salvarles la vida que estoy segura que mi hija me dio el tiempo necesario para irlo comprendiendo. En el momento de darle los primeros auxilios ella se fue y de inmediato aplique todo lo que en mi cabeza vino y sirvió para que volviera a respirar en lo que llegaba a un hospital y ahí estuvo tres días. Mi otra hija tiene una discapacidad motora así nació y ella del accidente quedó con una fractura en su fémur derecho. El traslado al hospital fue tan caótico como terrorífico, en la ambulancia solo iba el médico, la enfermera, el chofer, mi hija desangrándose y yo. Sin insumos necesarios para una emergencia como esta, ni aparatos especializados, todo se realizaba de manera manual, el tubo que alimentaba de oxígeno se tenia que ir presionando con las manos, no era una tarea sencilla y entre la enfermera y el médico se turnaban, mi tarea era cambiar la bolsa del suero, había que apretarla para que saliera a chorros no a goteo, ya que la perdida de sangra era muy abundante, pasar jeringas e insumos básicos.


La ambulancia se detuvo en la carretera en una caseta para solicitar apoyo a una ambulancia estacionada en un centro de emergencia, la enfermera baja por dos ampolletas de epinefrina, y solo logra administrar una dosis, el doctor con grito apresurado le solicita la administración de la segunda, y ella pálida le comenta al doctor que se le rompió en las manos la segunda y no lograron administrar la dosis. En ese momento mi hija entra en paro. Algo dentro de mí sabía que esos sucesos no normales era la antesala de lo inevitable. Sí, eran señales. Llegando al hospital, la puerta de la ambulancia se atascó y sacaron a mi hija por la ventanilla de emergencia hasta que lograron abrirla baje yo.


Jamás la volví a ver despierta, consciente, solo quedaba la esperanza de logarlo. Mi hija estaba en terapia intensiva y mi otra hija en el tercer piso. Subía y bajaba para poder estar con las dos. Mariana no estaba disponible para nadie solo para sus papás y diez minutos de visita. Estando con Fernanda mi otra hija, descubrí un mundo paralelo desconocido y místico que solo quien lo ha vivido puede dar fe que es verdad.


Mamá, soñé a Mariana en una plaza, me dijo que le dieron permiso tres días y después se va. Me dijo mi hija de doce años. Mirandola a sus ojos sentí un frío recorrer mi cuerpo, sin poder articular palabra. Ella, muy tranquila me dice… a lo mejor la dan de alta en tres días mami. Y yo sabiendo su gravedad, me sentí en la obligación de ser clara con ella. No hija, tu hermana esta muy mal, no sabemos que va a suceder. Efectivamente fueron tres días un viernes 28 de diciembre a las cuatro am de la madrugada ella falleció.


A partir de ese momento, no dejé de tener comunicación con ella a través de Fernanda, la veía, la soñaba, el primer día que pasamos ya las dos solas en casa después de haber depositado sus restos en el templo. Por la noche la escuchaba hablar con ella, yo sentía una especie de miedo, incertidumbre, tranquilidad, desasosiego y todas emociones juntas con esa situación. De pronto creía que inventaba o era tanta su necesidad de su hermana que recreaba situaciones hasta que cada vez fue más claro y contundente. Hasta que me pasó a mí.


Mi hija falleció un viernes, me presenté a trabajar el lunes. Necesitaba estar ocupada y generando, no podía darme el lujo de quedarme en casa, mi hija se había quedado con un yeso y venía una cirugía de su pierna y solo estábamos las dos.




Además, siendo muy sincera el estar en casa me volvía loca de la pena. Cada que llegaba a casa era llorar y llorar hasta cansarme y quedarme dormida. Uno de esos tantos días, me quedé cansada de llorar acostada, casi dormida, cuando, sentí que alguien se acercó a mí, sabía que no podía ser Fer mi otra hija, ella no camina y además su gran yeso la mantenía en cama. Solo estábamos ella y yo, así que quien se acercó era una tercera persona, no abrí los ojos por miedo a ver, sin embargo, escuché su voz.


Era mi hija Mariana, con voz suave me dijo… mami, brinqué al escucharla era real, era su voz y yo solo me quedé con ojos cerrados e inmóvil, atenta a ella.


Mami, la reencarnación si existe… Fue todo y se esfumó.


Mi formación espiritual fue meramente religiosa pasé diez años de mi vida estudiando la biblia, evangelizando gente, haciendo retiros cada semana y ahora como podía discernir esta información. Me sentí como cuando en una escena de una película pasan imágenes rapidísimas y ponen a su vez música extraña para referir una emoción indescriptible. Eso no estaba en mis creencias, ni en mi mapa, es más por escuchar algo así años antes, me hubiera bañado en agua bendita, era excomunión total si yo pensaba así.


Vuelta más loca que antes, ahora que hacer con esa información, a quién preguntar, sin temer ofender a Dios. Me puse en oración, abrí mi corazón y solo le dije a Dios. – No te quiero ofender, quiero claridad y verdad en mi vida, por favor, que seas tú quien me dirija. Aquí estoy, dime para qué todo este dolor y dirige mis pasos a la verdad.


Ahí comenzó mi verdadera espiritualidad, comencé viendo por doquier 444, de manera insistente y misteriosa, hasta que pregunté a una persona cuyo su correo llevaba las tres 4. Me comentó que era un número espiritual y angélico, que se querían conectar o comunicar conmigo.





A través de la oración – meditación, yo solicitaba guía y la gente necesaria aparecía. Decidí prepárame como terapeuta Sistémico, estudié la especialidad en Constelaciones familiares que en la actualidad ejerzo y es mi pasión. Mi vida comenzó a tomar sentido. Los mensajes siempre estuvieron presentes y la parte mística cada vez más fuerte, ya no me asustaba al contario hoy día es parte de mi trabajo, de mi vida, de mi entorno.


A la semana que mi hija falleció, recibí la llamada de la maestra de Reiki de mis hijas, que recién se enteraba del accidente, para darme un mensaje. “Vino el ángel de Mariana para avisarme, que viene de regreso”.


Obviamente a una semana de haberla perdido, todo absolutamente todo bueno, bien dirigido o no, me caía gordo. Y pensé, como es posible que me diga esas tonteras, como le dice a una madre eso después de perder a su hija. Días después mi hermana me dice, Mariana viene de regreso en un varón. Y sin decir nada solo viéndola a los ojos, por dentro solo pensé, es su necesidad de consolarme. Además, no tenía pareja, había un abismo de imposibilidad. Cuando ya dejé de rechazar ese tipo de comentarios fue cuando las mejores amigas de mi hija fallecida me buscaban para contarme que la habían soñado y todas y cada una era el mismo sueño. Ella vendría de regreso.


Pasaron los meses, yo más recuperada y encocada en salir adelante, un buen día después de haber tenido un pequeño choque de auto, estando en mi casa, tuve la visita de esa hermana; platicamos y ya para despedirse me preguntó por mi otra hija. Ella está en San Francisco con su papá, llega mañana, contesté. Ya para irse, se regresó y me dijo: “Fernanda tuvo un sueño y tiene un mensaje para ti, pon atención, es un mensaje de Mariana para ti” se dio la vuelta y salió de casa. Me quedé callada sin tener que pensar, si con la duda.


Llegó mi hija de su viaje, ya había transcurrido dos días, de su llegada y comiendo juntas, no paraba de contarme sus aventuras de su viaje, cuando de pronto corta la plática, voltea a verme y me dice... ¿Te conté que soñé a Mariana? Pelé los ojos y puse toda mi atención. No hija, ¿Qué soñaste? Ella parlanchina, es claro a quien salió. Me contó que ella en su sueño se acerco a querer platicar o más bien a dar un mensaje, sin embargo, Fer tenía mucho que platicar con ella. Mariana la interrumpía diciendo… Fer solo me dieron permiso de venir a dar un mensaje. Como era de esperarse Fernanda seguía emocionada al verla convencerla de quedarse a escuchar su gran oratoria. Mariana la sostuvo de los hombros y le dijo, Fer – no tengo tiempo, ponme atención. Dile a mi mamá que ya me dieron permiso de regresar y voy de nuevo con ustedes. Mis ojos querían salirse, mi corazón latía al mil. Fernanda no comprendía aun el mensaje ni mucho menos mi reacción. Hasta que le comenté lo sucedido. Tenía poco tiempo saliendo con un hombre que había conocido y la relación era incierta.


Pasó el tiempo y ese evento salió de nuestra cabeza. Empezábamos a recuperar nuestras vidas y estábamos aprendiendo a convivir con el dolor. Además, nuestro enfoque ahora era la recuperación física de Fernanda, tuvo una recuperación muy lenta, esa es otra historia solo concluyo que los meses que estuvo enyesada no sirvió de nada ya que su fémur y tibia, al momento de enyesar quedó el hueso volteado y tuvo que entrar a cirugía, se aventó un año completo y otro tanto con una gran llaga que perforaba un glúteo, terminó en una cirugía colgajo, así se llama.


El tiempo pasó, y un buen día me vi, viviendo con aquel hombre que había conocido y con una panza de embarazo, en una vida llena de alegría y esperanza por formar una familia, sanando nuestro corazón. Y de pronto al verme al espejo y ver mi barriga, una voz interior me recordó todos aquellos acontecimientos, saltó a mi cabeza…” Es niño”



Y como de película, empezaron nuevamente todos los mensajes, las amigas soñando a mi hija y repitiendo que ya estaba de regreso. Fernanda la vuelve a soñar, que ya estaba en el aeropuerto y ya podía pasar por ella. Nuevamente le sueño yo, donde escucho su voz por teléfono, mi consciente sabía que no estaba, en mi sueño hablaba con ella por teléfono, y sin saber que decir, solo pude decirle que la amaba mucho y ella me dijo, yo también mami. Yo llego a la casa, al colgar con ella dentro de mí mismo sueño, yo no comprendía como sería si no tenía un cuerpo. Una voz en el sueño me dio un mensaje… En su mirada la vas a reconocer. Y desperté.


El día que nació mi hijo: Mi madre, mi hija y yo sabíamos esta historia. Así que las tres le dimos las gracias por elegirnos su familia, agradecí haberme elegido, como su madre nuevamente para mí era un placer recibirlo, soy consciente que él es un niño, con una historia diferente y con su propio contrato sagrado, lo que sí tengo claro es que su alma jamás dejó de informar, que no perdiera la fe y que efectivamente vendría de regreso. Y entendí su gran mensaje de que la volvería a ver y distaba mucho de mi creencia en ese entonces. Y aun quedaba alguna duda, siendo un bebé recostado en la cama, pasé a su lado y ahí vi su mirada.


Cómo explicarlo, Mariana tenía sus ojos azules y grandes, cambiaron a un verde claro como,” las agüitas” aquellas canicas. Mi hijo Ricardo tiene sus ojos de color café de estructura diferente, sin embargo, no es la forma es lo profundo. Recordando aquella frase, de que los ojos son la ventana del alma. La mirada nos identifica, podemos modificar la morfología de la cara a través de cirugías, cuando vemos la mirada sabemos de qué persona se trata.


Al verlo veo a Ricardo y lo disfruto a él, sin embargo, siento mucha paz en mi alma. Cuando tenía alrededor de tres años, camino a su maternal, nos detuvimos en un gran tráfico, había más adelante un accidente. Habló siendo muy pequeño perfectamente, cuestionó que nos hayamos detenido. Lo cual le expliqué, más adelante hay un accidente, puedo ver las sirenas tal vez sea una ambulancia, respondí. Me dijo con mucha seguridad, como el accidente de Mariana, ella iba en una cuatrimoto….. y me dio santo y seña de lo sucedido, pensé, me escuchó platicarlo seguramente, pero después reaccioné ante los detalles fluidos y su corta edad para hablarlo de esa manera, me le quedé viendo y él seguía describiendo todo lo acontecido. Hizo una pausa y con ojos de añoranza me dijo, la extraño. Yo incrédula y según realista, contesto, no la conociste, no puedes extrañarla, tal vez lo has escuchado y sientes eso. Volteó muy seguro de sí, y me respondió – Sí la conocí, antes de que fuera mi tiempo yo estaba con ella, después fue mi tiempo y yo tuve que llegar. Y se volteo a seguir mirando a la ventana.


Explicación no la hay, más entender que es así y mi mente limitada requiere respuestas simples y concretas y no las hay.


Un poco más grande en la cocina, intentando entretenerlo y disfrutar su compañía, lo puse a empanizar trozos de carne y me refería a él como si fuera un chef, de pronto sin más volteo con una cara característica que solo Mariana hacía en imitación al Greench y pelando los dientes dijo: mami. No puedo saber que cara vio hacer en mí, que de inmediato la quitó y me dijo – ¿Qué mamá, ¿qué hice, por qué estás así? Y yo con lágrimas en los ojos lo abracé y le dije; nada hijo, no hiciste nada. Esa fue una gran confirmación. Si lo sé todavía dudaba. Gracias a mi trabajo Constelaciones familiares, en más de una ocasión se ha revelado lo mismo, ya con una sonrisa lo puedo ver.



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Y en esa misma búsqueda un buen día, había un llamado en mi interior de que hay algo más, y empecé a buscar registros Akashikos, tarde un tiempo en elegir a donde acercarme, en meditación sigo recibiendo mensajes y ese era uno de ellos, “Busca Registros Akashikos” y di con Tamara. No soy fácil de roer lo sé.


También es un verdadero milagro sacarme de mi trabajo y moverme menos, sin embargo, vi su publicación y me atrapó, viaje a la Ciudad de México para de ahí trasladarnos a un lugar mágico y recóndito, un retiro de tres días.


Todos los años que viví haciendo encuentros eran encuentros con Cristo, hoy era un reencuentro conmigo, con mi alma, con la parte más sagrada y profunda de mí, tuve una experiencia maravillosa y fue una sobadita al alma.


Alma adentro me dio la certeza y la paz que mis guías tenían preparado para mí. El amoroso acompañamiento de Tamara me dio la oportunidad de bajar mis defensas, mis barreras. Saber que hay más gente con el mismo idioma me da la certeza que estamos en casa, a pesar de que llevo 15 años dedicándome a los demás hoy puedo tomar, recibir. Ya que mi trabajo es apoyar a otros a despertar y conectarse, es decir, estoy del otro lado, como guía.


Hoy aprendo y sigo aprendiendo, una comunidad que es amor y estoy agradecida. Pretendo seguir aprendiendo, me di cuenta de que en mi contrato sagrado tenía que vivir cada espacio de mi vida, y doy gracias por el aprendizaje, elijo vivirlo con amor y paz. Así que nunca es tarde volver a empezar.


Y si yo pude, tú también puedes transformar cualquier dolor. Hoy mis creencias han cambiado enormemente, y tengo una hermosa familia, una misión que estoy cumpliendo y un corazón abierto.


Dios se manifiesta en todo momento, debemos estar despiertos y dispuestos, no existe nada negativo en nuestras vidas, al contario, venimos a vivir en aprendizaje a evolucionar y crecer.


No temo a la muerte, disfruto el aquí y ahora. Y sin miedo a la vida.


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